Ensayos

 

Y ahora, dado que no he sido visitado por gente que se interese en la poesía y, mucho menos si es en  verso, me voy a atrever a publicar, por este medio, algunos de los ensayos que he escrito y que, por cosas del destino, no he logrado que en mi trabajo literario se interese algún editor. Soy un pensante ignorado a quien se anula con infinito desprecio por el simple hecho de ser desconocido.

¿Existirá por ahí, en la inmensidad del mundo de habla hispana alguien a quien le interese siquiera un poquitito lo que el desconocido Ricardo Aguilar Ramírez piensa y escribe? Ojalá tenga la fortuna de que así sea y, para saberlo, me permitiré dar a conocer, poco a poco, algunos de los ensayos escritos y encuadernados por mí, en mí. Así, comenzaré con, de mi libro "COSAS DE FARSILANDIA":

                                               LOS EXTRATERRESTRES.

Debido a los libros de ciencia ficción escritos en todos los idiomas, y a personas interesadas en que tales creencias prosperen, es difícil encontrar gente que no crea que existen extraterrestres en nuestro entorno. "Un mundo nos vigila" anunciaba sin recato famoso animador de radio y televisión, luego candidato a Jefe de Gobierno en el Distrito Federal. Y dicho animador explotó ese filón con énfasis tal, que proyectaba seriedad absoluta, convencimiento pleno de que hablaba con la verdad. "Un mundo nos vigila", sentenciaba en cada programa que, sin duda alguna, debe haberle dejado jugosas ganancias. Esto tratándose no de un profeta o iluminado sino de un hombre con estudios, nos lleva a pensar que tal personaje fue un vil farsante; un individuo que, a sabiendas, engañaba a su auditorio con el ruin propósito de hacerse de fama y dinero. Porque no es posible aceptar que alguien, con su cultura, ignorara que nada puede desplazarse a una velocidad igual a la de la luz. Que volando a 300,000 km. por segundo, un vehículo tardaría cien mil años en cruzar nuestra galaxia, La Vía Láctea. Que dentro de tal galaxia se haya nuestro Sistema Solar cuyo centro es El Sol; y su planeta más lejano gira alrededor de él, describiendo una órbita elíptica y a una distancia promedio de 5,920 millones de kilómetros. Que Plutón completa una órbita, circundando nuestro sol, en 250 años terrestres. Esto significa que El Sol y sus planetas, hasta hoy conocidos, nueve en total, cubren una superficie aproximada de 110 billones de kilómetros cuadrados, siendo todo esto un puntito, un real puntito, en la inmensidad de nuestra galaxia. Ahora, en ese puntito, -nuestro Sistema Solar-, nos encontramos nosotros, los humanos, en nuestro planeta Tierra, a ocho minutos del Sol, viajando a 300,000 km. por segundo; y poseedores de una mente que nos ha permitido la concepción de Dios, con todos sus atributos y muchos de sus designios, cuando menos, los que a nosotros, los terrestres, concierne. Como es fácil comprender, en nuestro Sistema Solar no hay seres con mente y tecnología que se acerquen a las nuestras. Varias naciones han enviado señales de radio al espacio extraterrestre con la esperanza de recibir respuesta. La espera ha sido en vano. Luego entonces, se deduce que en los planetas que conforman nuestro sistema solar no hay seres similares a nosotros, por cuanto a capacidad mental y tecnología toca. Esto no quiere decir que no exista algún otro tipo de vida. Pero, como nosotros, definitivamente no la hay. Así pues, los posibles extraterrestres deberán venir de mundos allende Plutón. De algún planeta en el que girando alrededor de otro sol, se hayan dado las condiciones necesarias para que el milagro de la vida tuviera lugar; y ésta haya evolucionado en forma similar a la de la Tierra. Si hay cien millones de soles en nuetra Vía Láctea, seguro es que varios, que muchos de esos soles arrastren planetas; y, lógicamente, en alguno de esos planetas debe de haber vida. Y debe de haber vida inferior a la terrestre en algunos de ellos; y vida superior en otros...

Supongamos que en algún planeta perteneciente a un sol situado a 10,000 años luz de nosotros, floreciera una civilización superior a la nuestra. Una civilización con tecnología capaz de construir naves que se desplazaran a una velocidad de dos tercios de la de la luz, esto es, a 200,000 km por seg. Que esos seres ya hubieran visitado algunos de sus planetas vecinos y que ellos, igual que nosotros, hubiesen enviado sondas de radio al espacio. Si tales sondas fueron lanzadas hace 10,500 años o más, tales señales llegaron a nuestro globo terráqueo cuando aquí no había tecnología capaz de detectarlas. Y si fueron enviadas hace 9,000 años, o menos, todavía tardarán en llegar a nosotros mil años, o más... Y luego, para responder, para que ese lejano planeta -y a la vez cercano porque pertenece a nuestra propia galaxia-, reciba nuestra respuesta, habrán de transcurrir otros 9,000 años, o más. Recordemos que esto ocurriría con las señales de radio, desplazándose a 300,000 km por seg. Mas, como hemos sentado que ellos, con su tecnología superior a la nuestra, pueden desplazarse a dos tercios de la velodicad de la luz, ¿qué ocurriría si pretendieran visitarnos con sus poderosas naves interplanetarias? Pues nada más ni nada menos que tardarían 15,000 años en llegar a nosotros.  

Por supuesto, no faltará quien objete: "¿Pero, por qué ubicar ese planeta habitado por seres pensantes, tan tremendamente lejos? ¿No podría estar más cerca de nosotros?" Aceptémoslo así. La estrella más cercana a nuestro Sol es Alfa del Centauro. Y se haya a cuatro años luz de La Tierra. Supongamos que tiene, como nuestro Sol, algunos planetas girando a su alrededor. Y que uno de esos planetas ha visto florecer una civilización superior a la nuestra. Que los habitantes de tal planeta tienen naves espaciales que pueden viajar a la fantástica velocidad de 500,000 km. por hora, es decir, a 138.9 km/seg. Sólo como un dato, recuérdese que La Tierra gira, alrededor del Sol, con una velocidad de 30 km/seg.; es decir, a 108,000 km por hora. Ahora, volviendo a los seres de aquel planeta de Alfa del Centauro, ¿cuánto tardarían en su viaje de su planeta a la Tierra, de 37,843,200,000,000 de kilómetros? Tardarían, volando a 500,000 km por hora, solamente 8,640 años. Todavía más. Si esa nave pudiera volar a 1,000,000 de km. por hora, es decir, 555.5 km. por seg. que es el 0.1852 % de la velocidad de la luz, tardaría 2,100 años en llegar a nosotros. Finalmente, si tal vehículo se desplazara a un décimo de la luz, 30,000 km por seg. igual a 108,000,000 de km por hora, emplearía, en llegar a la Tierra, 40 años. Como se ve, esto no es posible. Podría argumentarse que es probable que estos seres, los habitantes de tal planeta, tuvieran una tecnología que les permitiera viajar, incluso, a la mitad de la velocidad de la luz, con lo cual llegarían a nosotros en sólo diez años. Mas, quienes así piensan, deben aceptar que si tal cosa fuera posible, ellos estarían en comunicación con la Tierra, por medio del radio, desde hace ya muchos años. Que ya habrían detectado y contestado las señales que rusos y norteamericanos han enviado al espacio exterior, cosa que no ha sucedido.

Por otro lado, es indiscutible que personas interesadas en explotar la creencia de que extraterrestres nos visitan, porque sus noticias sensacionalistas les reportan utilidad económica, pretenden salvar los escollos que las matemáticas presentan, con argumentos infantiles. Con razonamientos tendenciosos con los que más que buscar la verdad pretenden justificar y sostener sus mentiras que, por desgracia, impactan a numeroso público, siempre proclive a lo maravilloso, a lo milagroso, a lo probable, sin razonar, sin meditar. Y tales argumentos son de la talla de "Los extraterrestres no se manifiestan abiertamente, ante nosotros, por temor a que los agredamos". "Ellos vienen a estudiarnos y no quieren interferir con nuestra conducta, en nuestro desarrollo". "Porque ellos pueden viajar distancias inmensas por medio de sus poderosísimas mentes. Y se materializan donde desean". Etc.

Por supuesto, estas razones son incongruentes con los grados de inteligencia y tecnología que les estamos concediendo. Porque seres con un altísimo grado de civilización, ¿cómo es posible que actúen como verdaderos salvajes? Son poseedores de naves que pueden viajar de un sistema planetario a otro ¿y temen que los ataquemos con nuestras armas que lo son de una cultura muy retrasada, con respecto a la de ellos? ¿Que no quieren interferir con nuestra conducta, en nuestro desarrollo? Esto resulta no sólo absurdo sino totalmente ridículo... No quieren interferir, y lo están haciendo. Y lo hacen en forma indigna, dolosa, desde que se esconden... Aquí se debe aclarar que todo esto son sólo suposiciones; aceptando que seres de otros mundos nos estuvieran espiando, haciéndolo con la preocupación de que nosotros jamás supiéramos por qué lo hacen, ni qué pretenden.

¿Que ellos pueden viajar por medio de la mente y materializarse donde desean?... Esta vil patraña es explotada, actualmente, por los espiritistas. Ellos dicen poder viajar al planeta o estrella que desean, porque "Todos los globos del inconmensurable Universo son mundos habitados por seres similares a los terrestres". Porque..., la superchería es el modus vivendi de vivales, gracias al candor de tanto individuo temeroso del misterio...

Bien. A principio del siglo XX, allá, en Argentina, el "Gran filósofo Joaquín Trincado Mateo explotó la candidez de mucha gente con su Escuela Magnético Espiritual de la Comuna Universal. Ese profeta debe haber muerto siendo un hombre muy rico en bienes materiales y, acaso, feliz de haber engañado a tanta gente.

Luego, en México, "Un mundo nos vigila" fue el filón que dio fama y dinero a Pedro Ferriz. Sus programas televisivos fueron seguidos por miles de televidentes hasta que tal absurdo fue ridiculizado por los cómicos "Las Polivoces". Pedro Ferriz, muchos años después, fue candidato a Jefe de Gobierno del D. F. No ganó. Lógico... Un charlatán descarado no es conveniente como Jefe de una entidad federativa..., por más que muchos lo sean. 

Y ahora, a principios de este siglo, viene otro farsante a explotar la candidez de buena parte del pueblo... "Tercer Milenio" se llama su programa... "Periodismo a futuro" es su subtítulo... Y él, Jaime Maussán.

Debemos reconocer que este señor, Jaime Maussán, es un hombre listo, audaz y descarado. Listo, porque en sus programas intercala temas científicos, pasajes históricos y sucesos geofísicos... Todos ellos de interés general y apegados a la verdad... Audaz, porque se atreve a presentar como hechos reales, teorías y suposiciones absurdas así como cosas preparadas en el laboratorio. Recuérdese cuando nos presentó por televisión con ayuda de dos paleros el video "tomado a un extraterrestre". El señor Maussán repetía: "¡Mírenlo! ¡Mírenlo!... Nos está él viendo en este momento", a tiempo que proyectaba en nuestros televisores una sombra borrosa que podría haber sido todo, menos la imagen de un extraterrestre... Y menos aún, que nos estuviera viendo.

Y descarado, porque es seguro que él sabe que está mintiendo. No es posible que él mienta por ignorncia o estupidez... Él miente porque ése es su negocio actual. Porque debe dejarle buenas ganancias su programa... Y lo hace con descaro porque sabe que mucha, muchísima gente, quiere creer en los extraterrestres espiándonos, vigilándonos, acechándonos...

"Periodismo a futuro" subtitula su programa. Pero, ¿puede ser periodismo a futuro la pseudoinvestigación de que tal señor hace gala, cuando en forma tendenciosa nos presenta como "pruebas irrefutables" de que surcan platillos voladores nuestros cielos, luces e imágenes indefinidas? Da la impresión de que tal señor busca sucesos, por absurdos y ridículos que sean, para vestirlos con el ropaje del sensacionalismo y presentarlos, así, como testimonios contundentes de que su tesis es la verdad acrisolada. Él no investiga buscando la verdad. Él indaga para hacerse de "pruebas" que demuestren que su mentira es la verdad... Ese es su trabajo... La labor de un farsante que en uno de sus programas se mostró rendido admirador de Karl Sagan..., y luego lo traiciona cuando crea ficciones a la Isaac Asimov...

La lógica no nos permite negar que en algún lugar, en los millones  de millones de galaxias haya vida. Incluso, superior a la nuestra. Pero de ello a aceptar que podamos intercomunicarnos con esos seres, o que ellos nos puedan visitar, aunque sea a escondidas, media un abismo. Nuestra capacidad intelectual y nuestra tecnología, no son suficientes para salvar las distancias intergalácticas o interestelares, siquiera, por más que la cienca terrestre las mida en parsecs.   

Ricardo Aguilar Ramírez 

aguilarram86@yahoo.com

aguilarguerrero45@yahoo.com.mx

 

    

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

    

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