Y ahora, como parece que a nadie le interesa la poesía y, mucho menos si es en verso, me voy a permitir poner a considerción del mundo de habla hispana en general, algunos de los ensayos que he escrito. Estos ensayos los he encuadernado, a la rústica, formando pequeños libros cuyos títulos son: "COSAS DE FARSILANDIA", "DEMAGOGIA NACIONAL", "POR EL CERRO DE LA SILLA", "SAM, EL PRAGMÁTICO TÍO", etc.
Iré presentando, poco a poco algunos de tales ensayos y principiaré con:
LOS EXTRATERRESTRES
de mi libro COSAS DE FARSILANDIA.
Debido a los libros de ciencia ficción escritos en todos los idiomas, y a personas interesadas en que tales creencias prosperen, es difícil encontrar gente que no testifique la existencia de extraterrestres en nuestro entorno. "Un mundo nos vigila", anunciaba sin recato famoso animador de radio y televisión, luego candidato a Jefe de Gobierno del Distrito Federal. Y dicho animador explotó ese filón con énfasis tal, que proyectaba seriedad absoluta, convencimiento pleno de que hablaba con la verdad. "Un mundo nos vigila", sentenciaba en cada programa que, sin duda alguna, debe haberle dajado jugosas ganancias. Esto, tratándose no de un profeta o iluminado, sino de un hombre con estudios, nos lleva a pensar que tal personaje fue un vil farsante; un individuo que, a sabiendas, engañaba a su auditorio con el ruin propósito de hacerse de fama y dinero. Porque no es posible aceptar que alguien, con su cultura, ignorara que nada puede desplazarse a una velocidad igual a la de la luz. Que volando a 300,000 km. por seg., un vehículo tardaría cien mil años en cruzar nuestra galaxia, La Vía Láctea. Que dentro de tal galaxia se haya nuestro Sistema Solar cuyo centro es El Sol; y su planeta más lejano, Plutón, gira alrededor de él, describiendo una órbita elíptica y a una distancia promedio de 5,920 millones de kilómetros. Que Plutón completa una órbita, circundando al Sol, en 250 años terrestres. Esto significa que El Sol y sus planetas, hasta hoy conocidos, nueve en total, cubren una superficie aproximada de 110 billones de kilómeros cuadrados, siendo todo esto un puntito, un real puntito, en la inmensidad de nuestra galaxia.
Ahora bien, en ese puntito, -nuestro Sistema Solar-, nos encontramos nosotros, los humanos, en nuestro planeta Tierra, a ocho minutos del Sol viajando a 300,000 km. por seg.; y poseedores de una mente que nos ha permitido la concepción de Dios, con todos sus atributo y muchos de sus designios, cuando menos, los que a nosotros, los terrestres, concierne. Como es fácil comprender, en nuestro Sistema Solar no hay seres con mente y tecnología que se acerquen a las nuestras. Varias naciones han enviado señales de radio al espacio extraterrestre con la esperanza de recibir respuesta. La espera ha sido en vano. Luego entonces, se deduce que en los planetas que conforman nuestro sistema solar no hay seres similares a nosotros, por cuanto a capacidad mental y tecnología toca. Esto no quiere decir que no exista otro tipo de vida. Pero, como nosotros, definitivamente no la hay. Así pues, los posibles extraterrestres deberán venir de mundos allende Plutón. De algún planeta en el que girando alerededor de otro sol, se hayan dado las condiciones necesarias para que el milagro de la vida tuviera lugar; y ésta haya evolucionado en forma similar a la de La Tierra. Si hay cien millones de soles en nuestra Vía Láctea, seguro es que varios, que muchos de esos soles arrastren planetas; y, lógicamente, en algunos de esos planetas debe de haber vida. Y debe de haber vida inferior a la terrestre en algunos de ellos; y vida superior en otros...
Supongamos que en algún planeta perteneciente a un sol situado a 10,000 años luz de nosotros, floreciera una civilización superior a la nuestra. Una civilización con tecnología capaz de construir naves que se desplazaran a una velocidad de dos tercios de la de la luz, esto es, a 200,000 km. por seg.; que esos seres ya hubieran visitado a algunos de sus planetas vecinos y que ellos, igual que nosotros, hubiesen enviado sondas de radio al espacio. Si tales sondas fueron lanzadas hace 10,500 años, o más, tales señales llegaron a nuestro globo terráqueo cuando aquí no había tecnología capaz de detectarlas. Y si fueron enviadas 9,000 años, o menos, todavía tardarán en llegar a nosotros mil años o más. Y luego, para responder, para que ese lejano planeta -y a la vez cercano porque pertenece a nuestra propia galaxia-, reciba nuestra respuesta, habrán de transcurrir otros nueve mil años, o más. Recordemos que esto ocurriría con las señales de radio. Desplazándose a trecientos mil kilómetros por segundo. Mas, como hemos sentado que ellos, con su tecnología superior a la nuestra, pueden desplazarse a dos tercios de la velocidad de la luz, ¿qué ocurriría si pretendieran visitarnos con sus poderosas naves interplanetarias? Pues nada más ni nada menos que tardarían 15,000 años en llegar a nosotros.
Por supuesto, no faltará alguien que objete: "¿Pero, por qué ubicar ese planeta habitado por seres pensantes, tan tremendamente lejos? ¿No podría estar más cerca de nosotros?" Aceptémoslo así. La estrella más cercana a nuestro sol es Alfa del Centauro y se halla a cuatro años luz de la Tierra. Supongamos que tiene, como nuestro sol algunos planetas girando a su alrededor. Y que uno de esos planetas ha visto florecer una civilización superior a la nuestra. Que los habitantes de tal planeta tienen naves espaciales que pueden viajar a la fantástica velocidad de 500,000 km. por hora, es decir, a 138.9 km. por seg. Sólo como un dato, recuérdese que la Tierra gira, alrededor del Sol, con una velocidad de 30 km. por seg., es decir, a 108,000 km. por hora. Ahora, volviendo a los seres de aquel planeta de Alfa del Centauro, ¿cuánto tardarían en su viaje de su planeta a La Tierra; de 37,843 200, 000 000 de kilómetros? Tardarían, volando a 500,000 km. por hora, solamente 8 640 años. Todavía más. Si esa nave pudiera volar a 1,000 000 de kilómetros por hora, es decir, 555.5 km. por seg., que es el 0.1852% de la velocidad de la luz, tardaría 2100 años en llegar a nosotros. Finalmente, si tal vehículo se desplazara a un décimo de la luz; 30 000 km. por seg., igual a 108,000 000 de km. por hora, emplearía, para llegar a La Tierra, 40 años.
Como se ve, esto no es posible. Podría decirse que es probable que esos seres, los habitantes de tal planeta, tuvieran una tecnología que les permitiera viajar, incluso, a la mitad de la velocidad de la luz, con lo cual llegarían a nosotros en sólo diez años. Mas, quienes así piensan, deben aceptar que si tal cosa fuera posible, ellos estarían en comunicación con La Tierra, por medio del radio desde hace ya muchos años. Que ya habrían detectado y contestado las señales que rusos y norteamericanos han enviado al espacio exterior, cosa que no ha sucedido.
Por otro lado, es indiscutible que personas interesadas en explotar la creencia de que extraterrestres nos visitan, porque sus noticias sensacionalistas les reportan utilidad económica, pretenden salvar los escollos que las matemáticas presentan, con argumentos infantiles. Con razonamientos tendenciosos con los que más que buscar la verdad pretenden justificar y sostener sus mentiras que, por desgracia, impactan a numeroso público, siempre proclive a lo maravilloso, a lo milagroso, a lo probable, sin razonar, sin meditar. Y tales argumentos son de la talla de: "Los extraterrestres no se manifiestan abiertamente ante nosotros, por temor a que los agredamos". "Ellos vienen a estudiarnos y no quieren interferir con nuestra conducta, en nuestro desarrollo". "Porque ellos pueden viajar distancias inmensas por medio de sus poderosísimas mentes. Y se materializan donde desean". Etc.
Por supuesto, estas razones son incongruentes con los grados de inteligencia y tecnología que les estamos concediendo. porque seres con un altísimo grado de civilización, ¿cómo es posible que actúen como verdaderos salvajes? Son poseedores de naves que pueden viajar de un sistema planetario a otro, ¿y temen que los ataquemos con nuestras armas que los son de una cultura muy retrasada, con respecto a la de ellos? ¿Que no quieren interferir con nuestra conducta, en nuestro desarrollo? Esto resulta nos sólo absurdo sino totalmente ridículo... No quieren interferir, y lo están haciendo. Y lo hacen en forma indigna, dolosa, desde que se esconden... Aquí se debe aclarar que todo esto sólo son suposiciones; aceptando que seres de otros mundos nos estuvieran espiando, haciéndolo con la preocupación de que nosotros jamás supiéramos por qué lo hacen, ni qué pretenden.
¿Que ellos pueden viajar por medio de la mente y materializarse donde desean?... Esta vil patraña es explotada, actualmente, por los espiritistas. Ellos dicen poder viajar al planeta o estrella que desean, porque "todos los globos del inconmensurable Universo son mundos habitados por seres similares a los terrestres". Porque..., la superchería es el modus vivendi de vivales, gracias al candor de tanto individuo temeroso del misterio...
Bien. A principio del Siglo XX allá en Argentina, el "Gran Filósofo español" Joaquín Trincado Mateo explotó la candidez de mucha gente con su Escuela Magnético Espiritual de la Comuna Universal. Ese profeta debe haber muerto siendo un hombre muy rico en bienes meteriales, y, acaso, feliz de haber engañado a tanta gente.
Luego, en México, "Un mundo nos vigila" fue el filón que dio fama y dinero a Pedro Ferriz. Sus programas televisivos fueron seguidos por miles de televidentes hasta que tal absurdo fue ridiculizado por los cómicos "Los Polivoces". Pedro Ferriz, muchos años después, fue candidato a Jefe de Gobierno del D. F. No ganó. Lógico... Un charlatán descarado no es conveniente como jefe de una entidad federativa..., por más que muchos lo sean.
Y ahora, a finales del Siglo XX, viene otro farsante a explotar la candidez de buena parte del pueblo... "Tercer Milenio" se llama su programa... "Periodismo a futuro" es su subtítulo... Y él, Jaime Maussán...
Debemos reconocer que este señor, Jaime Maussán, es un hombre listo, audaz y descarado. Listo, porque en sus programas intercla temas científicos, pasajes históricos y sucesos geofísicos... Todos ellos de interés general y apegados a la verdad... Audaz, porque se atreve a presentar como hechos reales, teorías y suposiciones absurdas así como cosas preparadas en el laboratorio. Recuérdese cuando nos presentó por televisión, con ayuda de dos paleros, el video "tomado a un extraterrestre". El señor Maussán repetía: "¡Mírenlo! ¡Mírenlo!... Nos está él viendo en este momento", a tiempo que proyectaba en nuestros televisores una sombra borrosa que podría haber sido todo, menos la imagen de un extraterrestre... y menos aún, que nos estuviera viendo.
Y descarado, porque es seguro que él sabe que está mintiendo. No es posible que él mienta por ignorancia o estupidez... Él miente porque ése es su negocio actual. Porque debe dejarle jugosas ganancias su programa... Y lo hace con descaro porque sabe que mucha, muchísima gente, quiere creer en los extraterrestres espiándonos, vigilándonos, acechándonos...
"Periodismo a futuro" subtitula su programa, pero, ¿puede ser periodismo a futuro la pseudoinvestigación de que tal señor hace gala, cuando en forma tendenciosa nos presenta como "pruebas irrefutables" de que surcan platillos voladores nuestros cielos, luces e imágenes indefinidas? Da la impresión de que tal señor busca sucesos, por absurdos y ridículos que sean, para vestirlos con el ropaje del sensacionalismo y presentarlos así, como testimonios contundentes de que su tesis es la verdad acrisolada. Él no investiga buscando la verdad. Él indaga para hecerse de "pruebas" que demuestren que su mentira es la verdad... Ése es su trabajo... La labor de un farsante que en uno de sus programas de mostró rendido admirador de Karl Sagan.., y luego lo traiciona cuando crea ficciones a la Isaac Asimov...
La lógica no nos permite negar que en algún lugar, en los millones de millones de galaxias haya vida. Incluso, superior a la nuestra. Pero de ellos a aceptar que podamos intercomunicarnos con esos seres, o que ellos nos puedan visitar, aunque sea a escondidas, media un abismo. Nuestra capacidad intelectual y nuestra tecnología, no son suficientes para salvar las distancias intergalácticas o interestelares, siquiera, por más que la ciencia terrestre las mida en parsecs.
aguilarguerrero45@yahoo.com.mx
La Televisión.
Negar que la televisión es una de las maravillas actuales que contribuyen a elevar la cultura de los pueblos, sería una necedad. Pero también debemos aceptar que muchos individuos se han degradado a causa de ese invento maravilloso. Tanto las compañías televisivas en general como los productores de programas, anteponiendo sus intereses económicos a cualesquiera otros, se esfuerzan por acaparar la atención de un auditorio pasivo, cada vez más numeroso, mediante escenas de violencia, sexo, procacidad, etc. Y se dice que eso es lo que al público le gusta. Que eso quiere... Y es cierto. Hoy por hoy la inmensa mayoría de los televidentes gusta de programas fuertes; pra adultos; para personas de amplio criterio; en los que sin hipocresías, mojigaterías o ridículos melindres, se hable ya como es costumbre en la calle y en el seno mismo del hogar, de la familia...
Y eso es cierto. En la actualidad uno escucha leperadas en todos lados. Desde jovenzuelos hasta ancianos e, incluso mujeres, sueltan las peores palabrotas sin recato; sin importarles que los oigan niños y damas. Da la impresión de que, quienes así hablan, hacen gala, presumen su léxico, como un sello de superioridad, de distinción. Que para ellos tal conducta no es degradación, no es corrupción del lenguaje, o de los hábitos. Para ellos eso es lo genuino, lo normal... ¿Y quiénes han sido los promotores de tal libertinaje? Sin duda alguna que muchos de los escritores modernos; de aquéllos que para cultivar las letras, echan mano del recurso de la leperada procaz. Y en mayor grado, una gran cantidad de programas de televisión. Basta con ver: "Simplemente Chanic" o a "Brozo" o a Ortiz de Pinedo y a "Otro rollo"; programas estos en los que el ingenio ha sido suplido por la obscenidad, por la vulgaridad, por el veneno o droga con lo que poco a poco van degradando el buen gusto y el pudor de su auditorio... Y luego están los programas que nos llegan de nuestros vecinos del norte: "Cristina", con su exaltación de los travestis y homosexuales; con su conducta amoral al exhibir ponderativamente a tales seres equivocados, que con descaro hacen gala de su conducta "porque tienen el derecho a la vida". "Porque ellos también tienen una familia: Madre y padre, Hermanos"... Lindo razonar de la dama que se enriquece gracias al morbo de su público. idealizando el escándalo en cada uno de sus programas...
Luego están esas series donde escenas, antaño consideradas fuertes, francamente atrevidas, se ven ahora como naturales; porque el sexo es lo más natural del mundo... La deprevación de los adolescentes... Buscando exhibir como actos sublimes las más bajas pasiones de una sociedad blanca, cuya negra conducta, lo lleva a un comportamiento más propio de irracionales... Todo eso y más, mucho más, nos ofrecen las compañías de la televisión... Y nuestros jóvenes, felices... Inmersos en un océano de inmundicia desprecian los programas culturales. Todo cuanto trata de buenas costumbres, de actos limpios que ennoblecen el espíritu, son temas que les fastidian, que les cansan; porque no les entienden... Así, la programación del canal 11 del Instituto Politécnico Nacional, canal cuyos programas son congruentes con la labor específica de esa institución: La educación, se les antoja insulsa a los jóvenes cuyas almas han sido inoculadas con la violencia, con la sangre, con el dolor y la crueldad de aquellos a quienes consideran héroes... Y, por supuesto, el auditorio, aficionado a tales hechos, no se da cuenta de su degradación espiritual; como el alcóholico y el drogadicto que viven una alegría ficticia, ignorando el daño que a su organismo hacen... ¿Culpables de esto? Todos..., y nadie...
Muchas veces hemos escuchado el argumento: "Si no les agrada un programa, sintonicen otro canal"..., como si los buenos deseos o la conducta correcta, de unos cuantos, fueran suficientes para luchar contra el morbo, contra la sensación de curiosidad latente que tales programas significan, para las mentes y almas de seres en etapa de formación, como lo son los niños y adolescentes... Uno llega a pensar que modernismo es sinónimo de degeneración.
Cierto es que todavía hay personas a quienes molesta el escuchar palabras obscenas pero, pese a su contrariedad cuado las escuchan en cualquier lugar público, se ven obligadas a callar por no parecer ridículas; "fuera de onda".
Hace algunas décadas bastaba que un niño o una dama se aproximara a un corrillo de hombres, incluso de la peor estofa, para que éstos cuidaran su vocabulario. Y si a alguno de ellos se le escapaba la palabrota, porque no hubiera advertido la presencia de la damao el niño, era callado de inmediato por sus compañeros. En la actualidad, eso resulta una real cursilería, cuando señoras y niñas se expresan con leperadas.
Fuimos invitados a una reunión familiar en Monterrey. Un 24 de diciembre. De pronto, un jovenzuelo, mi sobrino político, comenzó a hablar y, de inmediato, soltó las leperadas más usuales. Me atreví: "Hijo, cuida tu vocabulario. Están aquí tus tías y tus primas". Él, bruscamente me contestó: "Nosotros así hablamos. Y no vamos a cambiar porque tú estés presente". Estábamos en la casa de aquel majadero... Y, por supuesto, de inmediato me retiré con mi esposa e hijos de esa reunión... Sé que "debo haberme visto muy mal"... Así, el siguiente día nos fue a visitar otro pariente, persona que había estado en aquella reunión: "¿Por qué te retiraste anoche? Es necesario que entiendas que así hablamos aquí. ¡Tú tienes que cambiar!" "No, señor, -respondí-. Si yo cambio, será para superarme. Nunca para envilecerme". Y estoy seguro de que "volví a verme muy mal".
Desgracia. Tremenda desgracia que un número cada vez mayor, de mis compatriotas, infamen nuestro idioma.
Leí hace tiempo, creo que el algo de Voltaire, que el idioma español estaba considerado como uno de los más pomposos, en el buen sentido de la palabra. Y así debe ser. La lengua que hablamos tantos pueblos, es rica en vocablos, sonora y hermosa. Lástima grande que quienes debieran propugnar su pureza y elegancia, la inoculen con procacidades, extranjerismos y vulgarismos innecesarios.
"La jueza dictó orden de aprehensión..." nos espeta Lolita Ayala en su noticiario televisivo. Y nos preguntamos: ¿Por qué la jueza? ¿No debe ser la juez? Sabemos que tal noticiera es una persona culta y que, por tanto, no debe ignorar que en nuestro idioma hay seis géneros gramaticales: Masculino, femenino, común, neutro, ambiguo y epiceno. Que el sustantivo "Juez" pertenece al género común, com estudiante, mártir, testigo, etc. Luego entonces, ¿por qué "la jueza"?
Parece que en España algunos informadores emplean también esa palabra, porque son feministas. Porque con ello creen darles la jerarquía que corresponde a las damas que tral cargo desempeñan. Pero entonces, razonemos, ¿a quien trabaja arreglando la dentadura se le deberá decir el dentisto o la destista, según que sea hombre o mujer? ¿Y el maquinisto o la maquinista? ¿Y el pediatro o la pediatra? ¡Absurdo! Luego, tal criterio choca con el de esas mismas personas cuando a la mujer que escribe poesía le dicen poeta en vez de poetisa, que es la forma correcta; y esto debido a que, según ellos, la palabra poeta confiere más personalidad, mayor jerarquía, a la mujer que poetiza.
Todo esto y más, muchísimo más, se ve y escucha en televisión. Informadores sin escrúpulos, cuya meta principal es enriquecerse, envenenan en forma sutil la mente, y espíritu de un público inmenso, al ofrecerle vulgaridad, procacidad, brutalidad, etc.; continuamente, sin que las autoridades pongan freno a esos asesinos del buen gusto y las buenas costumbres. Acaso esto se deba a que ellos, los que manipulan a las masas con tal medio de diversión-información, manejan grandes fortunas, lo que los convierten en respetables e intocables.
Claro es que el pueblo, mi patria, paga una cuota altísima por esa droga con la que lo enervan. ¿Cuánto costará a mi México las trasmisiones de los juegos de la NBA? ¿Y de los partidos de Vauqeros de Dallas, o de los 69s? Y luego, ¿los del Real Madrid contra el Barcelona? Y para que la balanza comercial no se desnivele, ¿televisarán en EEUU los encuantros entre Trasmisiones y el Seguro Social? ¿O de Diablos Rojos contra Saraperos? ¿Y a España, los del Pachuca contra Toros Neza? Desde luego, no faltará quien diga que tales espectáculos son pedidos por el auditorio... Y es cierto, como también lo es el que el drogadicto pida mariguana o morfina... Se debe aceptar que a ambos alguien los hizo adictos; y que nuestra festejada libertad se ha convertido en absoluto libertinaje. Lógico que, para sostener tal estado de cosas, con visos de legalidad y libertad, en un pueblo donde, se preseume que impera el estado de derecho, se tiene que caer en la farsa. Escuchemos a políticos, dirigentes o informadores, hablar de leyes, derechos y normas. Luego, meditemos en aquello que nos dicen. Con poco que profundicemos, aflorará la mentira, la farsa de todos esos que, con poquísimas excepciones, son viles farsantes.
Aquí el poema prometido, don Héctor:
SATURNO.
1
A través del cristal del tubo-ciencia,
en lejano rincón del mar nocturno,
esplendente de luz, surgió Saturno
con sus galas de forma-refulgencia.
La dendrita vibró: Ansia. Conciencia.
Y al embrujo del gesto taciturno
con resuelto ademán calzó coturno
el deseo de ser dios-apariencia:
"Hay millones de globos anillados
en galaxias lejanas a la mía;
y contritos pensantes, engrillados.
La materia se expande, se vacía
sin cesar en abismos apagados
cual nirvana sin luz, en agonía".
2
No. No sé lo que soy, y quiero ver
más allá del planeta más lejano.
Más allá de Plutón, del negro llano
que jamás ha mirado amanecer.
Y, ¿quién hizo los soles florecer?
¿Quién, con tal decisión y diestra mano
la materia creó..., y el magno plano
que ha podido tal obra contener?
¿Quién creó la materia indestructible?
¿Quién sacó de la nada el gran vacío?
¿Quién nos hace pensar en lo imposible?
Un suspiro de luz. Un gesto pío
y la magia protón fue ya posible.
Mas, y al Gran Hacedor, ¿quién dio tal brío?
3
A través del cristal Saturno va.
Azorada lo mira la pupila
mientras ebrio de incógnitas destila
desliento sin par un ¿Qué será?
¿Cuántos astros así albergará
el Cosmos do la incógnita se asila?
¿Cuántos cosmos idénticos apila
el vacío sacado del maná?
Si mi anhelo, Saturno, te adivina
incapaz de mirar tu faz fulgores
cuando estás a la vuelta de la esquina,
¿cómo voy a mirar tras los alcores
de los astros lejanos donde trina
el misterio sin luz sus resplandores?
4
Y yo voy como tú, Saturno inmenso.
Engrillado camino por la vida
viendo el ancho vacío donde anida
el misterio-fulgor, oscuro, denso.
Me sujetan mil aros cuando pienso.
Aros-malla... La jaula construída
por quien dándome luz, celoso cuida
no descubra el "porqué", tras grueso lienzo.
Engrillado camino como tú.
Con mi boba sonrisa de bebé
dando pasos-instinto de ñandú.
Prisionero del ansia dudas-fe,
caminando entre galas y frufrú,
repitiendo mi estúpido, "¿Por qué?"